11 mayo, 2017

Historia

Inicios de nuestra congregación

Habiendo unido el Señor a NN. Reverendas Madres en su santo propósito de servirlo, entregándose totalmente a Él en la vida religiosa, de acuerdo con las normas de la Iglesia, inspiradas por Él mismo y con carismática visión, se dirigieron a Roma, para elevar su petición ante la Sede Apostólica.
Dios puso en su camino personas que bondadosamente las ayudaron, asesoraron y orientaron: Mons. Dueñas y Argumedo, los Cardenales Mercier, Merry del Val, Mons. Carmelo Parissi y el jesuita P. Pedro María Jiménez.

Fueron varios años de intensa oración, de espera confiada, de fe a toda prueba en que nuestras madres fundadoras, con el grupo que se fueron uniendo junto a ellas, rogaron al Señor que se dignara concederles lo que más anhelaban: convertirse oficialmente en una nueva Congregación las Hermanas de Bethania, Consoladoras de la Virgen Dolorosa.

Suenan las campanas.
El tiempo transcurría sin que llegara de Roma la anhelada respuesta.  Era el sábado 7 de enero de 1928 y la Rvda. Madre Dolores les habló así: “Vamos a hacer el último esfuerzo y llenas de fe, vamos a hacer un triduo mas de oraciones”.
El 11 del mismo mes, la Rvda. Madre Dolores escuchó un toque de campanas como para levantarse, pero luego se percató de que eran sólo las 2 a.m.; lo mismo le ocurrió  a Sor Imelda Cardoza; amaneció, comentaron el incidente, pero no se le dio más importancia al asunto.  “Serían las 8:30 a.m…. cuando entregaba una carta el mensajero del correo.  La Rvda. Madre Dolores la cogió inmediatamente y al reconocer en el color del sobre amarillo que venía de la Cancillería Romana, adivinó que era de Mons. Parissi… y se quedó en el recibidorcito con Sor María de la Cruz… ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Nunca de la vida cosa semejante! ¡Qué momento aquél!  La Rvda. Madre presintiendo “algo” y Sor María de la Cruz, leyendo la carta, no hablaba porque no quería dar crédito a sus ojos…  Pero no, allí estaba bien claro: Mons. Parissi decía: “El Niño Jesús les lleva este gran regalo; todo está arreglado y mando la copia del Decreto”.  Los días comprendidos entre el 11 y el 20 fueron de lo más alegres, no cabía la dicha dentro del pecho” (Memorial).

 El día más feliz “20 de enero de 1928”
Amaneció el 20 y salimos de nuestras celdas vestidas con nuestro lindo hábito azul marino”… A las 6:30 se celebró una Solemne Eucaristía, presidida por el Excmo. Mons. Don Juan Antonio Dueñas y Argumedo, Obispo de San Miguel, gran amigo de las Madres Fundadoras, que fue precisamente quien les sugirió el nombre de HERMANAS DE BETHANIA para la Nueva Congregación.  “Monseñor nos habló, nos felicitó y tuvo frases de aliento para nosotras que debíamos, como nos dijo, estar animosas en los surcos que el Señor nos entregaba para trabajar.  Nos deseó prosperidad y nos anunció el engrandecimiento futuro de Nuestra Congregación dentro del más genuino espíritu religioso”.