11 mayo, 2017

Espiritualidad

Cristocéntrica.

Nuestra espiritualidad está centrada en Cristo, sobre todo en su presencia eucarística. Esta espiritualidad cristocéntrica nos lleva a una vida trinitaria, a fin de vivir la caridad del Padre, la gracia de Nuestro Señor Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo.
Se centra en la participación consciente, piadosa y activa en el sacrificio eucarístico del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, y se expresa en el trato íntimo y personal con nuestro maestro presente en el santísimo Sacramento.

 

Mariana.

“Cuando Jesús vio a su madre y junto a ella, al discípulo que él amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Después dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” Juan 19, 26-27

Toda la vida de María fue un continuo acto de fe, esperanza y amor; dueña y señora de sí misma, confiaba totalmente, confiaba totalmente en la palabra de Dios.
La virgen dolorosa es Madre y Maestra de la Congregación. Como Madre, engendra; como Madre nos engendró en el calvario: “Mujer, he ahí a tu Hijo”. Como Maestra nos enseña con su fe a aceptar la voluntad de Dios.

 

Oración a  nuestra Madre Dolorosa.

Dios nuestro, que quisiste que la Madre de tu Hijo
estuviera a su lado junto a la cruz, participando en sus
sufrimientos, concede a tu Iglesia que, asociada con María
a la pasión de Cristo, merezca también participar en su gloriosa resurrección.

Virgen Santísima de los Dolores, míranos cargando nuestra cruz de cada día.
Compadécete de nuestros dolores, como nosotros nos compadecemos de los tuyos,
y acompáñanos como acompañaste a tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor, en el camino doloroso del Calvario.

Eres nuestra Madre y te necesitamos.
Ayúdanos a sufrir con amor y esperanza, con paciencia y aceptación,
para que nuestro dolor, asociado al tuyo y al de tu Hijo,
tenga valor redentor y en las manos de Dios, nuestro Padre,
se transforme en gracia para la salvación del mundo. Amén.